sábado, 28 de marzo de 2026

Explorando lugares misteriosos: la habitación del Club de los Aristócratas

 

¡Damas y caballeros, bienvenidos al Club de los Aristócratas!

De todos los lugares por los que Jennifer debe pasar para completar su siniestra y terrorífica aventura, creo que la habitación donde los Aristócratas del Lápiz Rojo han montado su club es la más importante. Después de todo, aquí es donde se desarrollan los principales acontecimientos y devenires de la historia, y donde tienen lugar todos los puntos de no retorno a los que Jennifer tiene que hacer frente. Dependiendo del punto de la aventura en el que nos encontremos, la habitación de los Aristócratas estará en un lugar o en otro, pero su estructura es siempre la misma.




Curiosamente, pese a ser un cuarto cuya importancia es vital dentro de la trama de Rule of Rose, no podremos explorarla con libertad en ningún momento. Tan sólo podremos ver la distribución del cuarto a través de cinemáticas y, aunque en cierta ocasión podremos hablar con Joshua dentro de la habitación cuando nos da a elegir los cuentos que queremos leer, todo está tan oscuro que no podemos ver nada.

Durante nuestro periplo en el dirigible, el cuarto de los Aristócratas se encuentra en el Sector 8 - Zona de carga, en una zona que tiene mayor lujo que otras, lo que nos hace suponer que ese sector estaba destinado para acoger a parte del pasaje del dirigible, o quizá para ofrecerle opciones de entretenimiento (cerca hay habitaciones destinadas a descanso, un saloncito y una biblioteca). El cuarto de los Aristócratas está al final de un largo pasillo, y se puede reconocer fácilmente por la enorme caja que cuelga de la puerta. Esta caja sirve para recibir las ofrendas que los miembros del Club deben dar cada mes, y dependiendo de la calidad del regalo el Club aceptará la ofrenda o la rechazará. En esa misma puerta hay carteles en los que alguien ha dibujado el objeto que se va a pedir ese mes y la cantidad que se requiere. Además del objeto principal, como jugadores podemos dejar otro tipo de ofrendas en la caja, tales como lazos, pinzas de ropa o canicas, que serán intercambiados por dulces y caramelos que nos recuperarán la barra de salud. También hay otros objetos misteriosos y difíciles de encontrar como los perfumes de las estaciones, los cuchillos nobles o las monedas reales, que nos cambiarán por llaves especiales, un arma mejor o incluso un palo inservible.

Cuando la aventura pasa a desarrollarse en el Orfanato, el funcionamiento de la habitación sigue siendo el mismo. Simplemente se cambia su emplazamiento al ático del edificio, pero la estructura y funcionamiento son iguales. Ahora pasemos a describir el interior de esta misteriosa habitación.

El cuarto del Club de los Aristócratas es bastante amplio pero mal iluminado. Desde la puerta hasta el otro extremo de la habitación se ha colocado un camino de velas que guían al miembro que quiera hablar con las clases altas del Club. Al fondo de la habitación, bajo gruesos cortinajes anudados, los niños han montado una estructura piramidal con muebles tapados con sábanas blancas y decorados con guirnaldas de rosas y más velas. En los escalones más bajos se encuentran Amanda, Susan y Olivia. En el siguiente escalón están Diana, Meg y Eleanor, siendo Meg la figura central por ser quien da la bienvenida al Club y recita las órdenes dictadas por los líderes del mismo; tras ella hay una mesita donde se depositan los obsequios del mes. En la parte superior de la pirámide no hay nadie: tan sólo dos sillas vacías, aunque una de ellas está ocupada por una muñeca vestida de rojo en representación de la Princesa de la Rosa Roja. Al final del capítulo de Amanda, veremos que la muñeca y el oso de peluche están atados espalda contra espalda en las sillas. Hacia el final del juego, la silla vacía la ocupará el osito de peluche Joshua y en la otra se sentará Wendy, llevando el mismo vestido que la muñeca además de un ramo de rosas.

No hay mucho más que decir sobre este cuarto. Son pocas las ocasiones en las que podremos visitarlo y, como hemos visto, no se puede hacer nada cuando estamos en su interior.